lunes, 9 de marzo de 2009

¡Líneas Caprichosas!

Ha pasado mucho desde la última cosa escrita en estos lugares.

En cada plática que tengo, en cada conversación comento sobre esto y le atribuyo la culpa a mi felicidad actual, a que nada se mueve de forma intempestuosa en mi alma, que todo parece tranquilo, que nada hay que escribir.

¿Es esto verdad? La cosa parece indicar que es un lindo pretexto. Una pasividad espantosa agobia mi pluma y nada, realmente nada quiere salir de ahí. Le echo la culpa a cosa alguna culpable.

Sin querer pensar mucho en el tema [de nuevo mi desgano] apunto que realmente existe esa falta de motivación, el problema es real, no así los motivos que reparto día a día. Mi mano está pesada, mi mente perezosa, mi voluntad inexistente.

Me niego a pensar, a ahondar en lo que pasa, y es que no estoy aquí ni allá, ni en la tormentosa espera de que alguien llegue ni en la enajenante efusividad de los noviazgos tempranos. Me quedo en medio. Mediocre. Mediano.

Algo tiene que ver la situación actual. No me decido a empezar a trabajar en nada. Ni sirviendo cafés ni escribiendo, como debiera, mi tesis. Paso y me canso en pasar. No quiero cuestionar nada de lo que hay, porque como ya he dicho hace mucho, muchísimo, no me agraden las respuestas.

Y la pereza me estropea la vida. ¿Cómo alguien como yo?  Más sencillo que cerrar los ojos es cerrar la mente. Nada entra y nada sale. Me retuerzo por no interrogarme, por falsear juicios y evadir responsabilidades. Prefiero ideas prestadas y pequeñas que hagan esto más llevadero.

Mucho más llevadero es todo sino escribo. El simple hecho de sacarlo ya me pone a pensar. Pienso en no hacer más preguntas, en manejas las letras para que no aparezca ni una sola de todas las respuestas. Me deshago impidiendo que algo sea resuelto, finiquitado, terminado, esclarecido… Iniciado.

Ahora en silencio escribo. Escuchando  viejas canciones, buscando el espacio que perdí, un espacio que me obligaba a pensarme y busco de nuevo un pretexto, un argumento que sustituya el real… Carajo!! pero siento que todo es tan real, siento que nada he hecho porque algo me falta, porque no tengo espacio, que no hay talento porque no tengo café y cigarro, que no escribo por que hay demasiada luz, sobra ruido o falta soledad.

Pero nada de eso es real, o no es toda la verdad. Tan difícil es no querer verlo, tan difícil es ocultarlo de mi pensamiento. La verdad golpea. Ahora me asesina. Me niego a ser libre.

Ahí está. Salió.

Y pasaré la noche incendiándome por mentiroso o por blasfemo, me hundiré por capricho, me decapitaré por irreverencia a mi persona. Soy esclavo. Y no tengo los ojos cerrados. Y quiero cerrar mi mente pero ya no se puede. La idea apareció. Está conmigo, tengo a la Erinias en mi cabeza castigando mi pequeña conciencia.

Es eso, y la falta de todo, de pequeñas chispas me sirve como verdad total y nada de lo demás es cierto. ¡Soy libre! Cómo todos, porque así nacemos, porque así lo dice la Ley, porque somos iguales ¡Soy libre! y nadie puede hacer lo contrario.  Soy libre para no querer ver. Soy como todos. ¡Como todos!

El gran sofisma.

Y ya no salió nada. La verdad es relativa y la realidad es cosa de cada uno. Así, por un ejercicio de transmutación yo soy el más libre del mundo. Y nada de lo anterior es verdad, porque ¿cómo un ser libre puede autoproclamarse esclavo? No tenemos libertad para eso, somos libres por siempre y ahoguémonos con esa libertad. Con la vergonzosa tiranía de la libertad.

Y proclamarme esclavo no es más que una mentira, mas sin embargo es todo lo que ahora me pone en mi lugar. Eso digo. Soy libre y he decidido no escribir. He decidido no hacer nada, quedarme sin nada, esperando la nada, YO, he decidido morir.

Tengo miedo de ser libre, porque porque puedo llegar a serlo. Y puedo llegar no por las grandes mentiras dichas por la humanidad para la humanidad desde hace siglos, no soy libre porque soy igual, ni soy igual porque soy libre, si llego a ser  libre será porque mi naturaleza lo permite. Porque no nací esclavo. Misma naturaleza que se debate en duelo entre pasiones y razones.

Misma naturaleza tan extraña y rica que me permite ver lo que soy y lo que podré hacer, naturaleza que me permite ver que puedo ser la peor de las  bestias o el mejor de los hombres…

Ya sufriré la decisión. Ahora, por lo pronto, podemos concluir que la pasividad que me gobernaba y gobierna no es más  que parte de una licencia robada por mi razón para evitar enfrentarse y perder. Una trampa, una jugarreta  para dar más tiempo. Para evitar  pensar. Para evitar cualquier signo de crítica.

Pero ya es tiempo de que sirva cafés, o venda ensayos e ideas pequeñas, o enseñe los pasos de una humanidad ciega, pero ya es tiempo de hacer, algo. La libertad o la esclavitud, con una de ellas viviré por siempre. El trabajo sólo hará que esparza el veneno o reparta paliativos.

El tiempo ha pasado y es el momento de hacer; de hacerme el hombre libre y responsable, crítico y propositivo que puedo ser o ser simplemente un hombre entregado a la irresponsabilidad del actuar sin saber.

Puedo ver muchos caminos. Pero cualquiera que elija siempre será con el tormentoso escrutinio de una mente que no nació para quedarse quieta.

martes, 27 de enero de 2009

Io Son

Es ahora que escucho. Ahora entiendo.

Escucho algo en una de mis arias favoritas, en una escena hermosa, veo algo, siento,  “Io son l'amore, io son l'amor, l'amor”.

Grito desesperado en la hora más desesperada de los amantes, de los amorosos de todos los tiempos, de los de Sabines, de los Shakespeare, de los románticos de Alemania,  de todos los que perdidos vagan en el oscuro y solitario camino de los amantes.

Porque no hay más desesperados que los amantes, Dido seducida sufre como una Diotima incendiada, un frágil Goldmund se hunde como jovial Romeo, Sabina sufriendo a Franz, todos ellos maldecidos por los “hombres” tranquilos, todos ellos hermosos escucharon la poderosa y fúnebre voz del amor… “Io son… l’amor… Io son l’nulla”

Un grito desesperado que lo encierra todo, que lo tiene todo. Pues en en “Io son…” está toda la vida y toda la muerte de Maddalena. Toda la vida y toda la muerte, lo que fue y lo que ya no será, el fuego de Diotima y su nacimiento, el Romeo infante y el Romero que ya no será viejo… Todo se encierra, todo termina y comienza con ese grito firme y fulminante, la muerte se vuelve hermosa porque lo eterno y etéreo comienza con ella.

Así es menester morir. Así deben morir.

Y viene ese grito desgarrador de nuevo. Escucho una y otra vez los gritos de Maddalena en mis oídos, los tengo en la piel y en los ojos… Grita… Y tengo al amor hablándole palabras de despedida  y ella misma se despide y lo goza y lo sufre, lo vive, ella vive su muerte…“Io son…”

 

 

 

¿Por qué suenan ahora?

¿Por qué ahora? No sé la respuesta y quizá no quiera saberla ahora, no es preciso saberlo ahora. En estos momentos quisiera desvanecerme en la boca de La Divina y olvidarme.

lunes, 17 de noviembre de 2008

... grito...

"I saw the best minds of my generation destroyed by madness, starving hysterical naked, dragging themselves through the negro streets at dawn looking for an angry fix..."

Decir como Ginsberg no puedo. Soy yo el que histérico camina por calles perdidas aullando su locura. Soy yo. Las grandes mentes a mi alrededor nada padecen, nada que yo pueda ver.

Siéntome perdido entre pretensiones de acciones y acciones pretendidas.

Pero nada diré sobre lo la nada que me rodea. Siquiera el pensarlo me produce cargo de conciencia ¡Dejaré de atormentarte!

Gritaré que mi desgracia en grande para que nadie pueda oírla en mis ojos, para que nadie pueda leerla en mi boca. Gritaré a mi generación que impotentes morirán.

Les gritaré a todos... Los sentencio [me sentencio] a un poco de verdad...

"me veo caminando por calles sin rumbo, me veo acostado en una cama eterna que aminora mi angustia... me veo"

"pensando en lo grande de mi destino prefiero dormirme y soñar en la pequeñez de mis posibilidades... grotesco me pierdo en la inmensidad de mis imaginaciones"

"¡mierda! la Verdad de mi estado parece un sofisma barato... nada de cierto diré ya"

"Caro le ha salido a mi alma el aceptar que nada puedo hacer, que nada he hecho y que poco podré hacer... me derrumbo tras las embestidas de la realidad infame e insulsa"

"Mis ojos se cansan. Mi boca se agota. Pido un ataque de locura y que muera incendiándome en mis propias ideas, que por fin mis demonios tomen las armas y decidan quemar su guarida"

"Vi una muerte cercana... no sentí pena por los que sufrían sino esperanza de que algún día yo moriré"

"De las grandes mentes de mi generación ninguna he visto que sufra lo necesario, ni siquiera lo deseable, todos se regocijan en sus pequeñas comodidades... la droga sería una bendición para ellos"

viernes, 17 de octubre de 2008

Cuando Maquine...

Creo que si hay un sentimiento ahí escondido. Lejano. Subconsciente. Qué maquina, trabaja en alejarte. Que hace todo por herirte. Que quiere cansarte, despedirte, hundirte.

 

Trabaja en que me desprecies, en que tu te vayas y desaparezcas y nunca más vuelvas. Que obra para que yo sufra, para que sea mi drama más grande, para que todo me duela y nunca más me vuelva a enamorar.


Es perverso. Existe en mi. Me sigue, está en mi.

Yo no puedo ser el malo. Nunca. Yo no puedo ser el que hace sufrir. Siempre ha de ser hacia mi. Soy magnánimo en el dolor, en mi apetito de castigo. Que  se me castigue porque pequé. Desde siempre. Ahora y siempre.

Maquina por ello. Es verdad. Lo sabes. Lo viste. Te alejo. Te alejan de mi.

 

¡¡Eres ingenuo!!

Cuando todas las serpientes, cuando todas las ideas, perversas, nefastas, dominen. Cuando el miedo a caer, a enamorarme más sea tan grande que me encierre. Cuando sea tan poderoso que me someta, cuando ese miedo de perderte, cuando ese miedo de que te vayas, sea más grande que mi amor, cuando eso pase...

Cuando eso pase tendré el arma que tu me has dado...

Tu solo t irás. Tu te irás.

 

Lo sé. Así pasó.

jueves, 16 de octubre de 2008

Pido...

A todos mis muertos les pido que no me olviden, que me recuerden ahora que tanto los necesito. Que me lleven con ellos, que me tomen, que me posean y que soltarme no hagan.

Pido por él, porque ahora que no está es cuando más lo necesito cerca. Y lo pido porque sé que no vendrá, porque ahora por su culpa me siento solo y en su culpa me siento estar.

Pido por mi olvido, porque me coja y me tenga siempre en su presencia. Porque no me deje nunca y que no recuerde que lo pido cuando mis mayores miedos se han juntado.

Pido por mi madre, porque me abrace y que en su pecho todo se borre y regrese a mi niñez muy temprana, donde ni amor ni odio. Para que la conciencia de la nada sea mi conciencia.

Por todos mis vivos pido. Para que con ellos haya nuevos recuerdos, para que por nuestras obras todo se desvanezca, para que empiece algo de nuevo. Algo que no sea esto.

Pido por mi esperanza. Para que se calle esa buena mujer, para que no me susurre nada al oído, para que se vaya con él y con él viva. Que se quede allá, lejos, donde no la quiero, con quien no la quiero tener.

Pido por mi perdón. Para que no llegue, para que no sea necesario tenerlo, porque antes habré olvidado y no se puede perdonar algo que no se recuerda, que no existió.

Pido por mis cigarros, para que no se acaben esta noche y me acompañen en mi pena, que me obliguen al pensamiento de lo que ya fue, para que con su humo mate todo lo que este adentro.

Pido por su ausencia. Para que sea eterna, para que perdure en mi y no permita ningún acercamiento, que se borre por siempre de mi mente, que la ausencia le reste importancia a lo que ahora la tiene.

Pido por mi pensamiento. Para que después de hoy nada piense de él, para que se silencie toda idea que lo contenga, que lo destierre de sus tierras y nada piense de los que ya no son dignos de pensarse.

Pido con dolor a mi Dios, porque olvidarlo hice y ahora en momentos de vacío pido por su plenitud. Pido a mi Señor para que me lave y me deje limpio. Que sin nada me deje, que mis recuerdos se lleve, que nada tenga ahora que lo que tengo no quiero.

Pido por mi voluntad. Para que sea fuerte.

Pido por mi alma. Para que no se desangre llorándolo.

Pido por mi noche. Para que sea corta y no permita  que la tentación se me presente.

Pido por mi cuerpo. Para que se trague sus suspiros y para que nada que no sea suyo extrañe.

 

Pido de nuevo por ti. Para que lo que decidiste sea tu himno y nunca lo traiciones.