viernes, 19 de febrero de 2010

Irme… sin quedarme.

Infame la gracia de los hombres.

Esa gracia pedestre… esos gustos insulsos… esa vida mediocre…

Tiempo ha pasado desde que regresé a estas tierras y parece que acabo de llegar; apenas veo a la gente que siempre estuvo, apenas dejo gente que ya no estaba. Apenas comencé a estar.

Y el estar ya no puede ser aquí. Los gustos se pierden, las gracias se distorsionan y la vida se entume. He de marcharme. Pronto.

Nada de vanas promesas, de falsas palabras de grotescas mentiras.

Ya es tiempo. Sino la muerte será pronto conmigo.

sábado, 16 de enero de 2010

Mea Culpa.

¿Cómo seguir ahora?

Mi razón es grande y no podré dar por olvidado lo que ha sucedido, lo que podría suceder. Mi conciencia no dejará que nunca más haga cosa sin culpa. Y no me estorba la “muy puritana”, sé caminar con ella, aprenderé a hundirme con ella.

La culpa no será extraña en mis días nunca más.

martes, 5 de enero de 2010

“Quisiera la noche sin pensar, hundirme en las profundidades de la completa e intolerable nada. Quisiera ser una sombra en la noche, un rayo de luz en el día… Quisiera ser nada en el Todo”

Así habló el sabio y durmió.

“Mío es el poder de cambiar al mundo, porque grande es mi obra y grande mi razón. Seré la luz en la oscuridad, el agua en el desierto”

Así pensó el necio y levantóse de la cama

lunes, 28 de diciembre de 2009

Madre.

Madre permíteme soñar con la Gloria y pedir por los que en tu Gracia y en la de tu Hijo han encontrado su última morada. Por ellos que infaustos se han marchado y en su último suspiro la han querido. Por los muertos que se me olvidan, por los siempre olvidados. Por todos, que muertos seremos olvidados. Por nosotros los condenados.

Porque aquí la desgracia es eterna, la búsqueda, la espera, la falta. En zozobra mis hermanos viven, en la angustia mortal de nuestras vidas contenemos el dolor de nuestra raza. Señora, deja hablarles de la Gloria.

Donde jamás habrá búsqueda y espera, ni falta ni necesidad. Donde con el Padre seremos uno. Completos, al fin.

No buscaremos la paz porque esteremos en paz. Y no pediremos por felicidad porque seremos felices. No lamentaremos la soledad porque nunca estaremos solos, ni la falta de amor porque seremos con el Amor. No lloraremos de tristeza porque las sonrisas serán eternas. No tendremos hambre ni sed, porque Él será nuestro vino y nuestro pan.

Seremos con Dios y en su ciudad eterna estaremos por siempre. Nuestra oración será nuestras rizas, nuestro agradecimiento nuestra felicidad. Porque tan magnánimo Padre tenemos que en su Gloria nuestra felicidad será su propia Gloria.

Lo sabes Madre. Deja contarlo a los desdichados, a los hambrientos y desesperados. Para que sepan que serán alimentados, consolados.

martes, 22 de diciembre de 2009

Camino.

Camino de muerte.

Un camino solitario, ¿quién quisiera acompañarme? ¿quién podría? Una solitaria sombra camina allí, siempre lo ha hecho, esperando y esperando compañía.

Seré yo ese diáfano compañero, o seré yo aquella solitaria sombre… será mi madre antes qué yo o seré yo antes que todos. Lo eterno se vuelve poco cuando estás a las puertas de la eternidad. La vida se vuelve un suspiro cuando estás en los brazos de la muerte. El camino es solitario.

El piso que piso es de cabezas humanas, ciegas, sordas, mudas. Lo eterno ha de ser así, sin conciencia de su misma inmensidad, ciego, sordo y mudo. Sigo pisando y ninguna se queja. Sigo y espero aún que alguien me siga.

Es un camino muy solo, este camino donde la muerte es guía y destino es inmenso, es enorme y es tan corto.

Mis pies desaparecen, mi cabeza se pierde; no camino, me deslizo; no existo, me desvanezco.