lunes, 21 de junio de 2010

Recuerdo.

Ese día ya no lo recuerdo bien.

Recuerdo la carretera, los coches rebasándonos, nosotros rebasando, imágenes borrosas a los lados. Recuerde el lugar, y su rostro. Recuerdo sus preguntas. Recuerdo mi ida y mi regreso a ese cubo con pared de cristal. Olvido su nombre.

E imagino mis respuestas. Imagino mi andar y mi regreso, imagino los rostros de todos los presentes.

Recuerdo un sobre, recuerdo sus ojos.

Recuerdo una sentencia y recuerdo la condena. ¡Maldita sea! ¡Está jodido!

De pronto todo era negro, inmenso y tan tranquilo. Me vi solo y el tiempo se alargaba y se volvía tan corto. Me volví uno en ese momento y fui el niño de 5 años y fui el de 11. La angustia de todos mis años se reflejaron en mis ojos. Recuerdo sus ojos. Recuerdo su falsa comprensión, y sus ya tantas veces escuchadas palabras.

Y todo se vuelve difuso.

De pronto perdí a todos, y me perdí de todos, de pronto ya no estaba ahí… Recuerdo la soledad de ese día y recuerdo la muerte de todos los futuros. Recuerdo mi mejor cara y mis mejores deseos. No olvido esas mentiras.

Salí, salimos caminando por ese largo pasillo verde. Me temblaba el alma pero el cuerpo moribundo aparentaba falsa fortaleza. Está hecho, pensé. Creo dije algo pero no estoy seguro. No recuerdo. Ahora mismo quiero salir corriendo y salir de mi vida, alejarme de mis ojos y de mi muerte. No recuerdo que hice.

Ya no recuerdo bien ese día, pero no lo he olvidado. La angustia la tengo como alfileres en el alma, en el pecho. Tengo ese día guardado, y siempre sale por las noches. Es el día eterno, el día de todas las noches.

Olvido ciertas cosas, pero esa terrible humanidad de ser, es imposible sacarla de mi mente.

Ese día ya no lo recuerdo bien. Pero lo que recuerdo me hace insoportable la vida.

miércoles, 14 de abril de 2010

No fue tal...

Un tonto sueño. Una tonta imagen. Un tonto pensamiento.

Y las puertas de la nada fueron las que se abrieron. De la nada, del olvido, del silencio… Del tiempo y del espacio… De la distancia y la cercanía… Fueron ellas, esas infaustas puertas las que se abrieron. No fue más que eso. Ni un sueño, ni una imagen, son esas puertas que se abren…

Fue mi culpa, de nadie más. Ese qué se aleja nada hizo… Nada nos debe.

Los Romeos amorosos murieron antes de sus diálogos, aplastados desaparecieron sin aparecer… Flores lanzadas con esperanza que terminaron siendo espinas coronando mi realidad… Grande es el castigo…¡Grandioso el sufrimiento de los que se endilgan la culpa de los que aman!

Las palabras se dicen con facilidad, no es su culpa, es la humanidad que lo posee.

¿Cómo pensamos eso? Ese Destino pedestre del cual es presa no es su salvación, su humanidad no lo protege, lo descuartiza… Es su muerte y su condena, esas puertas se abrieron con su gracia, lo que ahora nos aplasta es su desgracia… La palabra que pesa, la que ahora nos sofoca.

Otros amores rodeaba, otras situaciones le obligaban… nada le sujetaba aquí, no fuimos suficientes.

Quimeras son las que gobiernan. Pasados que te arrastran, futuros que te hunden, y nada es suficiente para los siempre sedientos… para los siempre hambrientos. Y que los mundos que se encuentre sean tenebrosos y oscuros, que no haya luz que atraviese su miedo. Que así sea…

No condenemos al que nada puede hacer con su condena, fue  sólo un traspié, una mala pasada de su conciencia.

¿Qué dices? La condena no somos nosotros los que la damos, los que la ejecutamos, es su vida, su destino, su cabeza, su razón, su corazón, todo lo que tiene dentro es su condena, su suplicio y su cruz, su final. No somos nosotros su final, no fuimos nada.

Algo se puede hacer aún. Esperar. Quizá comprender y justificar. Pidamos tiempo al destino, esperanza a la vida.

¿Qué vida? ¿Qué tiempo? ¡¡No hay tal!! El pesado andar de nuestra vida no sigue más allá de este medio día, no habrá mañana ni noche en nuestros días ¿Que hacer? Nada. Entender y comprender son recursos de los moribundos, los tenemos, justificar es vanidad, cosa de los vivos.

¿Nos iremos sin él?

Ya nos hemos ido, nunca fuimos, nunca estuvimos, nunca lo tuvimos. Nos alejaremos de esas puertas de la nada, para no olvidar lo que fue… un sueño que no fue, un pensamiento que no fue, un amor que no fue…

Ahora entiendo. Nunca fui tal.

jueves, 1 de abril de 2010

Un día…

Un día, dos días, tres días.

Esa nube no se va, ese pensamiento nunca huye. Ideas agonizantes salen de mis labios, nefastos augurios se leen en mis manos y mi llanto callado lamenta el pasado.

Ahora quiero que mis pasos dados se borren, que pare el tiempo, que nada suceda y que todo comience ahora, en este segundo, ya…que nada haya en mi cabeza, [sólo tu recuerdo] nada en mi cuerpo, nada en mi alma… Qué inicie contigo. Sin el peso del destino a mis espaldas.

Un día, dos días, tres días… Que hoy comience mi vida… Hoy seré nuevo… Sólo Señor dame otro día, o dos días, o tres días…

lunes, 8 de marzo de 2010

Acúsome.

Malditos los humores de la juventud.

Acúsome siempre de miles de mentiras. De ruines pensamientos.

Y pasa la tarde y los vientos comienzan a moverse, y viejos recuerdos y nuevas añoranzas piden un paso, otro más. Y termino a las puertas de la esperanza mendigando cariños….

¡Ah! Nerviosos mis dedos escriben un llanto disfrazado de saludo, no puede, no es más que una falacia, una tonta jugarreta del destino, de mi cabeza.

Y la miel de su mirada me recuerda, sus ojos me extravían… ¡Dioses! ¿Qué ha pasado? Sigo enfrente de la puerta, esperando, suplicando un cariño. Sólo un día más… deja que sólo un día más…

Unas ideas que ya se pierden, que ya se olvidan… Una mala broma de los tiempos, del espacio… Caprichos del destino que complican mis caminos… ¡Mentiras!

Mendigando recuerdo aquellas frases y  aquellos soles que nunca compartimos, ¿habrá cariños hoy? ¿habrá viento de colores? ¿ahuyentaremos a los fantasmas?

Caminos que no deseo, ¡carajo! ¡no deseo! sean verídicos ahora, débil y cansado me encuentro transformado, con deseos muy humanos que a mentir me han obligado… Ya no hay fuerzas en estas manos.

Se han ido los malos sueños ¿Es la puerta que se ha abierto? ¿es la locura que me invade? Son los recuerdos que aún no tengo, y los días que aún me quedan…Sólo un día más… deja que sólo un día más.

Malditos los humores de la juventud.

Acúsome ahora de miles de mentiras y también, a mi pesar, de miles de esperanzas.

viernes, 19 de febrero de 2010

Irme… sin quedarme.

Infame la gracia de los hombres.

Esa gracia pedestre… esos gustos insulsos… esa vida mediocre…

Tiempo ha pasado desde que regresé a estas tierras y parece que acabo de llegar; apenas veo a la gente que siempre estuvo, apenas dejo gente que ya no estaba. Apenas comencé a estar.

Y el estar ya no puede ser aquí. Los gustos se pierden, las gracias se distorsionan y la vida se entume. He de marcharme. Pronto.

Nada de vanas promesas, de falsas palabras de grotescas mentiras.

Ya es tiempo. Sino la muerte será pronto conmigo.